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Gestión Cultural (por Ronald P. Poppe Ponce*).
(Correo del Sur, marzo de 2007)
En los últimos años, el termino “Gestión Cultural”, ha sido usado constantemente por casi todas aquellas personas que de uno y otro modo están relacionadas con actividades culturales, es decir artistas, artesanos, productores de arte y también por aquellas que tienen relación con la actividad artística que se dedican a fomentar , promocionar o desarrollar la misma.
Actualizando ese termino de alguna medida, permítanme compartir algunos conceptos académicos, obtenidos en la cátedra UNESCO sobre el tema:
La gestión cultural es una profesión que se ha desarrollado a partir de la práctica real y se ha ido concretando con el tiempo y los acontecimientos. No es por tanto, el resultado de un planteamiento teórico elaborado en alguna institución formativa, generadora o receptora de programas culturales.
La noción de gestión cultural alude al lugar estratégico que ha venido asignando recientemente a la cultura en la configuración de los esquemas, planes y políticas que orientan al desarrollo socioeconómico en el mundo contemporáneo.
La gestión cultural en nuestro medio constituye en realidad todo un reto para quienes aspiran a dotar a la región, al país y a sus gentes de un derrotero comprensivo, de un proyecto que cobije sueños y expectativas sin ninguna exclusión y que obre desde ahí como aglutinador de voluntades para volverlo real, asunto de una cotidianidad vital , pero nunca en beneficio de grupos de poder que aprovechan la miopía y la estreches mental de las autoridades , sobretodo aquellos que sin tener una formación académica acorde, con su impostura se aprovechan de ellas .
La gestión de la cultura es la respuesta contemporánea al espacio más amplio y complejo que la cultura ocupa en la sociedad actual. Las relaciones que hoy se establecen, por ejemplo, entre cultura /economía, cultura/mas-media /comunicación, cultura/sociedad del ocio o cultura /territorio, expresan tanto la ampliación del sector cultura hacia ámbitos que antes no le eran propios, cuanto una mayor complejidad en todos los procesos desde que estos se inician hasta que devienen de uso publico o propiedad colectiva.
Esta nueva situación es la que ha motivado el reconocimiento y la necesidad de una función gerencial en cultura, diferente a la creativa. Este es el espacio que ocupa la gestión cultural. Existen por supuesto muchas definiciones de gestión cultural una de ellas dice que es la “Innovación sistemática del saber y su aplicación a la producción o el resultado”.
Gestionar cultura quiere decir gestionar servicios culturales, que se materializan en programas y actividades, los cuales se desarrollan para lograr la finalidades definidas en los planes de política cultural , que en nuestro país casi no existen. Ello significa que el gestor /a cultural debe intervenir en una, algunas o todas las fases del ciclo de vida de la cultura, desde que se inicia hasta que deviene del dominio publico. Estas fases son: la creación, la producción, la distribución y la difusión.
Esta intervención puede hacerse desde ópticas muy diferentes y acompañadas de distintos programas: soporte a la creación, promoción, formación, campañas de captación de nuevos públicos divulgación etc. Pero cuidado, intervención en el buen sentido de la palabra y no como sucede en algunos casos que se viene interviniendo, en beneficio propio, para quedarse con los puestos a los que no se puede ingresar por la vía democrática, por capacidad, por formación académica, conocimiento y /o experiencia.
La responsabilidad en la intervención de aquello que es colectivo, obliga al gestor/a a respetar la independencia del hecho cultural y de aceptar, incluso defender. Los limites de su actuación. La cultura tiene un funcionamiento propio al margen de la intervención de cualquier profesional; imponiéndose entonces a 2 limites:
- Respeto y defensa de la libertad y autonomía del propio desarrollo de la cultura
- Evitar, en la actuación profesional, la degradación de la cultura por intereses especulativos, ya sean mercantilistas, mediáticos, electoralistas, de grupo o personales.
Por tanto, el gestor/a cultural es aquella persona que tiene la responsabilidad de favorecer de desarrollo cultural en su calidad de mediador entre los fenómenos expresivos o creativos y los públicos que conforman la sociedad. Su objetivo principal es establecer canales que promuevan la participación de las personas en la dinámica cultural territorio, la cual, a la vez, retroalimenta y estimula los fenómenos creativos y los hábitos culturales.
Tan sólo desde una apuesta decidida por el factor humano y con operadores capaces de establecer punto de dialogo entre la producción y el consumo cultural, entre las dinámicas sociales, las económicas y las culturales, entre las orientaciones claramente micro locales y las de alcance internacional y, finalmente, entre las intervenciones globales y territoriales y las disciplinas especializadas, pueden producirse las condiciones satisfactorias para que el esfuerzo en la creación de infraestructuras y servicios culturales puedan ser entendidas y apoyadas de buena manera.
*El autor es coordinador del programa de maestría gestión cultural de la Universidad Andina Simón Bolívar, es licenciado en medio ambiente y Magister en Gestión Cultural en la Universidad de Girona – España de la cátedra UNESCO.
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