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Centro Internacional de Convenciones 
Antonio José de Sucre

 
 

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Centro Internacional de Convenciones Antonio José de Sucre (CICC).

¿Cómo nace el proyecto?

El Proyecto Centro Internacional de Convenciones y Cultura (CICC) nace como una de las iniciativas más importantes de la Comisión creada por el Gobierno en 1994, para la celebración del Bicentenario del Nacimiento de Antonio José de Sucre, fundador de la República.

El Proyecto fue propuesto como un gran emprendimiento destinado a conmemorar el Bicentenario, pero su concepción no se limitaba a este propósito, sino que estaba orientada a crear una estrategia dirigida a recuperar el protagonismo cultural y político de la Capital y a reestructurar su economía a partir del desarrollo del turismo cultural.

Posteriormente, se conformó la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho con la finalidad exclusiva de promover la ejecución del Proyecto que por su propia esencia no podía quedar estancado en la inercia y el inmovilismo.

La Fundación, bajo la presidencia del doctor Oscar Frerking Salas, consiguió el apoyo económico de la Corporación Andina de Fomento (CAF) para la preparación del proyecto arquitectónico y paisajístico del Centro Internacional de Convenciones y Cultura, formando un conjunto con la recuperación de los palacios y parques de la Florida y la Glorieta.

¿En qué consiste el proyecto?

El proyecto ha sido concebido para el funcionamiento de un Centro Internacional de Convenciones y Conferencias y, al mismo tiempo, como sede de actividades culturales permanentes. Para este efecto, estará dotado de los servicios que implican tales actividades, contando con la tecnología adecuada y con todos los elementos y las instalaciones que garanticen su funcionamiento óptimo, garantizando comodidad y funcionalidad para sus usuarios.

Preparado para la Fundación Gran Mariscal de Ayacucho, en acuerdo con la CAF, por el arquitecto Gustavo Medeiros Anaya, el Proyecto comprende la restauración, refuncionalización y ampliaciones necesarias de La Florida,  para destinarla, en el marco funcional del CICC, a residencia presidencial y de dignatarios de Estado, tarea encomendada al Proyecto de Rehabilitación de las Áreas Históricas de Sucre (PRAHS).

La Glorieta, debidamente restaurada, se habilitará como ámbito para acoger las actividades sociales y protocolares del CICC y como un Museo de Época, que permita revivir su época de esplendor.

Complementariamente a la construcción del Centro de Convenciones propiamente dicho, se ha pensado incluir en el Proyecto un Centro de Promoción Cultural, una Fundación Universitaria para cursos de postgrado en asuntos de Integración Latinoamericana, un Centro de Documentación e Investigación Histórica y un Complejo Artesanal.

Los palacios de la Florida y La Glorieta, al formar parte del Proyecto, enriquecen y elevan el valor arquitectónico del Centro dándole un toque de carácter y autenticidad local específicas acordes con su carácter arquitectónico.

Inserción del CICC en el Turismo.

La justificación principal del Proyecto ha de buscarse en su inserción en el turismo cultural y como parte del esfuerzo que debe hacer Sucre para encontrar un camino claro y coherente de progreso a partir del desarrollo de una economía centrada en la industria del turismo.

Sucre, hace tiempo se encuentra como enceguecida, sin brújula ni destino, negándose a ver que es una de las ciudades más bellas y mejor conservadas de la región y que ésa es, precisamente, en la coyuntura actual del mundo, su verdadera riqueza, el capital que como un don ha recibido del pasado y que ahora puede utilizar para ganar el futuro y construir, con un pensamiento nuevo, una economía basada en el aprovechamiento de su atracción turística.

Efectivamente, el turismo, actualmente, es la más gran industria del mundo. Produce 3,5 trillones de dólares, supera a la industria del automóvil y genera 127 millones de puestos de trabajo.

En Bolivia, la actividad turística es todavía incipiente y vive desatendida por el Estado. Sin embargo, en 1996 produjo un ingreso de 360 millones de dólares, recibió 350 mil turistas y directa o indirectamente, creó 50 mil empleos en distintos campos y sectores: la hotelería, los espectáculos, la artesanía, el transporte, el comercio, etc.

Comparativamente, se puede señalar que en 1996 ingresaron a España 42 millones de turistas y solamente Salta, tan próxima a Sucre, recibió 265 mil visitantes, producto exclusivamente del turismo interno de Argentina.

Estos resultados espectaculares sólo se pueden lograr, como es natural, a partir de una promoción al turismo, a través de grandes proyectos de alcance internacional. Uno de esos proyectos es justamente el CICC. Al revalorizar una zona próxima a Sucre, que cuenta con edificaciones de especial interés arquitectónico, artístico e histórico, como son La Florida y La Glorieta, este Proyecto se constituye en un nuevo polo de atracción turística, que viene a sumarse al turismo tradicional de la ciudad de Sucre. A esto se añade que el CICC, al albergar un espacio destinado a convenciones y reuniones de todo tipo, internacionales y nacionales, y a empresas y servicios de los que carece actualmente la Capital, ofrece una nueva forma de turismo, relacionada con la intensa actividad que se desarrollará en este Centro: el turismo cultural. Así, el CICC debería actuar como un motor de arrastre a Sucre hacia una economía moderna y creativa basada en nuevos conceptos de la industria del turismo.

El C.I.C.C., motor del Turismo Cultural.

La ventaja incuestionable del Proyecto radica en su ubicación en Sucre, ciudad declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, que brinda, por una parte, el ámbito de su belleza y de su carácter, un clima agradable y benigno y un entorno arquitectónico armonioso y bien conservado y, por otra parte, las características de una ciudad universitaria, por tradición dedicada al cultivo del pensamiento, a las labores intelectuales y a la investigación en muy diferentes campos, de los que sobresalen ciertamente los temas judiciales, históricos y literarios. Son, sin duda, elementos de un marco excepcional y atractivo para la construcción de un Centro Internacional de Convenciones, que aseguran el éxito de sus actividades y le otorgan ventajas comparativas innegables.

De otro lado, el CICC no sólo será el escenario privilegiado de conferencias internacionales, sino un Centro permanente de la actividad cultural de Sucre y del país, ya que se constituirá en sí mismo como un polo turístico y cultural que promueva nuevas actividades: sería ciertamente aquel motor que, aprovechando las múltiples ventajas ya enumeradas, sumadas a una infraestructura moderna, funcional, polivalente y disponible, encamine a Sucre a especializarse en esta nueva forma de actividad que representa el turismo cultural. Se trata también de ofrecer al caudal de participantes a convenciones, seminarios, conferencias y reuniones de todo tipo, no solamente un entorno agradable para su trabajo, sino igualmente las posibilidades de conocer y valorar, en sus momentos de esparcimiento, la riqueza artística, intelectual y artesanal de Sucre.

El proyecto incluye, desde ya, diversas actividades paralelas al CICC, que se desarrollarían en ambientes aledaños al Centro:

  • Presencia de la artesanía de la región, para exposición y venta por un lado, pero también para conocimiento e investigación de tecnologías y costumbres.
  • Creación de ámbitos especialmente equipados para trabajos de investigación, brindando al profesional la posibilidad de gozar de la tranquilidad y comodidad necesaria para concentrarse, pero también la de disponer de los medios más modernos de acceso a la información.
  • Implementación de un centro de formación académica de postgrado, contando para esto con aulas, auditorio, salas de estudio, centro de información, etc.
  • El anfiteatro del CICC estará disponible, en base a una programación y planificación cuidadosa, para albergar por un lado, eventos como los ya mencionados (seminarios, congresos,…), y por otro, festivales o ciclos de cine, de video, de teatro, de danza o de música – lo que ciertamente ampliará el poder de impacto del CICC en la vida cultural chuquisaqueña.
  • Se planificarán actividades destinadas a la infancia y a la juventud tanto en los espacios exteriores (particularmente en el parque de La Glorieta) como en las instalaciones como auditorios o espacios deportivos.

Ante esta multiplicidad de posibilidades que abre para Sucre la creación del CICC, no resulta difícil imaginar que en torno a éstas surgirá naturalmente un flujo permanente de cientos y miles de visitantes, participantes, delegados, representantes, empresarios, académicos, estudiantes, etc., que llegarán a Sucre para participar en las actividades propuestas: convenciones, conferencias, cursos, festivales, y muchas otras, creando de esta manera una nueva actividad, polifacética y creativa: el turismo cultural.

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